Ánimas (II) by María Dolores Martínez Lombó

Al salir del templo, había entrado la noche y descendimos por la cuesta hasta llegar al camino. Avanzando entre las tinieblas, nos acompañaban todas las sombras y la más temible oscuridad. El pozo de la huerta bramaba desde sus entrañas, yo oía los lamentos y hasta sentía que me arañaban la espalda. Sólo podía apretar…