SORPRESAS – Capítulo V. By Manuela Bodas Puente.

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Fuente: https://pin.it/4HW4cH5

            – Le agradezco mucho las atenciones, me acercaré al ambulatorio, seguiré su consejo. Dijo F.M.A., bañándose en el verde profundo de los ojos de la muchacha de la tienda. Ella por su parte, le mantuvo la mirada bailando en sus pensamientos una cálida ola que la invadió, como meciéndola en un viento que trajera nuevas semillas.

            F.M.A., salió de la tienda sin tocar el suelo, sus átomos estaban en el viento de aquellas nuevas semillas. Entonces oyó la voz de ella.

            – ¡Oiga! Pero no ha llamado a ningún familiar para que venga a buscarlo. No conviene que deambule solo.

            Él volvió sobre sus pasos y se le acercó: – Mi familia está tan lejos, que no podrá acompañarme. Pero no se preocupe, estoy acostumbrado a la soledad y me las apaño muy bien.

            -¿Quiere decir que no tiene a nadie cerca?

            – Bueno si, tengo a Lolo, mi querido amigo del alma, pero acaba de dejarme, salió en el tiempo de bocadillo de su trabajo para estar un rato conmigo. Es que en estos últimos días me han pasado cosas un poco raras.

            – Pase, por favor, cuando cierre la tienda, yo misma le acompañaré, ya solo queda media hora.

            – ¿Pero cómo va a venir conmigo al centro de salud? Mire, vamos a hacer una cosa, me acerco ahora hasta allí, y luego paso por aquí para decirle como me fue, si así se queda más tranquila.

            – De eso nada. La muchacha se lo dijo con total decisión, diríase que casi ordenándoselo.

            F.M.A., se sentó en una silla y esperó allí quieto y callado mientras la muchacha de la tienda atendía a los clientes.

            Luego, a la hora de cierre, ella, tomó a F.M.A., del brazo para dirigirse ambos al ambulatorio. Él vio la imagen de ambos del brazo desde la acera, reflejada en el cristal del escaparate. Con un cierto temblor de emoción pensó:

            – Parecemos una pareja que llevara unida mucho tiempo. Un viento de nuevas semillas envolvió sus sueños. ¿Podía ser que el destino, le hubiese tocado con el mensaje de Cupido? Pero al contemplar la imagen, volvió a ver el pequeño camión con remolque en el escaparate. Un sudor frío y amenazante, volvió a sacudir sus recuerdos. Entonces se aferró más fuerte al brazo de la muchacha de la tienda.

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