Sorpresas (Capítulo IV) by Manuela Bodas

Imagen tomada de Pixabay

F.M.A. deambuló un buen rato por entre las calles de la ciudad, después de haberse despedido de su amigo Lolo que tenía que reincorporarse al trabajo. Poco a poco, como van madurando los frutos, F.M.A fue consiguiendo calma. Ahora caminaba despacio por entre los transeúntes que a esas horas atestaban las calles. Algo colocado en el escaparate de una juguetería le llamó la atención.

            Un pequeño camión con remolque. Se preguntó qué tenía aquel objeto para que se hubiera fijado en él. En su mente se abrieron caminos llenos de zarzas y charcos. Algo muy difuso vino a su memoria.

            Se tocó la frente, algunas perlas de sudor, asomaban a su piel. Aflojó el nudo de la corbata. Tuvo que agarrarse a la pared, su cuerpo se iba al suelo sin obedecerle. Logró sentarse en el alfeizar del escaparate.

-¿Quiere pasar a la tienda y sentarse un rato? He visto cómo se venía abajo.

            Levantó la cabeza para desechar la ayuda, a la vez que agradecía la atención, cuando sus pupilas se cruzaron con dos apabullantes y verdes almendras que le miraban con dulzura.

No llegó a articular palabra. F.M.A. casi se cae de culo en la acera. Nunca había notado una sensación tan profunda, dulce, cálida, acogedora. ¡Ufffff! Experimentó una rotura de todos sus átomos que aún no ha sido descubierta por ningún físico, ¿o si?         Pasó de un mareo que le había sobrevenido sin saber el motivo, a un  colapso ante aquel mar verde que le observaba desde arriba. Notó la mano de aquella criatura en una de sus muñecas.

– Parece que ya va volviendo, su pulso se va calmando. Entre, le daré un vaso de agua. Así podrá llamar a su familia para que venga alguien y le lleve al ambulatorio, convendría que le viera un médico.

– ¿Có, cóooooo, cóoooomo sabe usted que tiene que veeerme un doctor? – Dijo F.M.A. titubeando y balbuceando no sabía si por el síncope que le había dado o por la impresión que había recibido al ver a la muchacha que se había ofrecido tan voluntariamente a ayudarle.

– Soy enfermera, pero llevaba mucho tiempo en el paro hasta que encontré este trabajo. Y fíjese lo que le digo no está tan mal, es más fácil tomarle el pulso a los muñecos que a muchos humanos.

– Desde luego. –Contestó F.M.A. repuesto. – Algunos humanos son más muñecos que los mismos muñecos. 

Manuela Bodas Puente

Manuela Bodas Puente, nace un 21 de octubre de 1955, en León, aunque a los tres años, llega a Veguellina de Órbigo, y ahí sigue. Desde pequeña le gustan los cuentos, los versos, y todo lo que tenga que ver con esos dibujos negros que pueblan los libros.

            Por eso desde hace mucho tiempo, además de escribir para sí, escribe semanalmente en el periódico “El Faro Astorgano”, en el digital “León 7 días”, también en el periódico mensual de “La gaceta de Castilla y León”, único periódico dedicado a los mayores, colabora en un espacio dedicado a la poesía con sus Lolirías en patera. Colabora también con sus versos en la revista “Aldaba, Revista Literaria y Plástica” que edita la asociación Itimad de Sevilla. Con sus cuentos y versos para niños, también es asidua en la revista del colegio público de Veguellina de Órbigo “El eco del remolachín”. Desde hace años, participa en “Versos a Oliegos”, o en otro proyecto precioso que desde hace cuatro años, nació en León de la mano de la escritora Mercedes González Rojo, creado para el día de la mujer y en el que se visibiliza a mujeres olvidadas en un libro en el que cada año viene participando. Le gusta ayudar en la divulgación de la literatura y junto a Manuel Meléndez Vaz, trabaja en un proyecto actual de poesía en Internet, llamado “León También es Así” en donde se da voz, cada miércoles, a una persona distinta que quiera asomarse para recitar sus versos en el espacio “La ventanita”. Desde que en la biblioteca de “Río Órbigo”, se ha llevado a cabo “Poesía por Ciudad Juárez”, siempre ha estado presente. Enamorada de la lectura, es componente habitual del “Club de lectura” de Veguellina de Órbigo, y de cualquier acto que tenga que ver con las letras. Tiene dos títulos en su haber: “Gotas de vida, gotas de sangre” y un cuento infantil “En el nido del volcán”. Decir no, no está en su vocabulario a la hora de participar en cualquier evento en el que la literatura y el arte estén presentes, por eso es constante su participación en cualquiera de los actos literarios que en León y provincia, quieran contar con su presencia.

            A veces se anima y envía algún trabajo a concursos literarios. Alguna buena sorpresa le han dado esas inmersiones, pero eso es lo de menos, lo de más, siempre siempre, es el placer de viajar por las letras.

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