La libre sombra by C. Noemí Montañés Fernández

Imagen tomada de Pixabay

Tenía una sombra entre alargada y rolliza, que se me ha perdido ayer entre la arena y el mar. Me susurró, antes de pirarse, que había sido un placer haber sido mi fundido en oscuro todos estos años, pero que había encontrado su lugar en el mundo y era inevitable nuestra ruptura. La entendí tan bien, que ni pude tratar de convencerla, me fui alejando sintiendo que me faltaba algo. Ya en el muro y con la mirada perdida en el horizonte absolutamente azul, me percaté de que mi sombra era una tipa lista, que su sitio también era el mío… pero yo menos valiente que ella, subí a la habitación del hotel y cerrando la maleta emprendí el retorno al diario con el regusto del placer aún en los labios. Algún día emularé a mi sombra y tendremos un reencuentro propio de las amistades eternas y me quedaré con ella. 

C. Noemí Montañés Fernández

Carmen Noemí Montañés Fernández, nació una heladora noche de un 18 de

diciembre de 1969 en León. Licenciada en Derecho (Universidad de León, 1993).

Letrada ejerciente, que le hizo aterrizar en tierras hernandianas en el año 2000 y

que alimentó aún más —si cabe su querencia— por las letras en todas sus dimensiones.

Tras catorce años, donde el Mediterráneo fue su compañero inseparable de

aventuras y desventuras jurídico-vitales, un cálido 9 de julio de 2014 regresó al

terruño, reiniciando su vida profesional e iniciando una vida alternativa cultural

(la que, de hecho, le redime de la primera cada día) que hasta el día de hoy le ha

reportado encuentros y experiencias irrepetibles y fantásticas.

Nació en una familia ávida lectora, que le permitió desde siempre leer todo

aquello que caía en sus manos sin filtro, lo que le hizo una adicta a la lectura. Pero

a pesar de esa querencia absoluta por las historias ajenas, nunca se le ocurrió coger

pluma y papel hasta que, en uno de esos eventos que empezó a frecuentar, le

sugirieron que se iniciara en esto de contar. Y empezó con un cuento, y otro, y

otro y se sucedieron las historias. Y comenzaron las colaboraciones en ediciones

compartidas, y se sucedió el primero, aquel «24 Horas» inolvidable y detrás

«Cuento cuentos contigo» y, así, la escritura penetró en su vida y siguieron otras

colaboraciones, en Salud Mental, en el día de la Mujer con doña Concha Espina, doña Josefina Aldecoa y Maruja y Manolita López —sucesivamente 2018, 2019

y 2020 con motivo del Día de la mujer, y en la edición de 2019 de Poetas por

Ciudad Juárez—. Y entre medias, también participó en una obra coral de relatos

«Póker de Damas y un Comodín». La última publicación, también coral, es «De

lunas , mujeres y otras historias», publicada en 2020.

A día de hoy, cuando su agenda profesional se lo permite, participa en la

actividad cultural de esta ciudad hermosa que la vio nacer hace cincuenta años y

que le permitió iniciarse tardíamente en esto de las letras, a pesar de ser letrada

hace ya más de veintisiete años, y que como decía el sabio Fray Luis de León, le

permite huir del mundanal ruido.

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